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Caperucita (busco la cara de una mujer para este texto)

diciembre 21, 2015 - Diosas
El poder de tus pupilas no se lo pone fácil a él. Dicen que las neuronas se ponen más robustas cuando tienen que esforzarse. Entonces, seguro que tus ojos hacen que su mente supere algún límite, porque los quiere descifrar. Él puede mirarlos, mirarlos fijamente. Lo que le cuesta es definir su misterio, el motivo de su influjo, de las perturbaciones que le provocas. Tu vista es puntiaguda, pero no lacerante. Él te ve algo de bruja, y algo de bruja tienes, seguro, pero yo creo que de Caperucita, tienes aún más. Todas las explicaciones del porqué le despiertas tal atracción se le quedan, más que insatisfactorias, enanas y rancias. Le digo yo que serán tus labios bonitos, de sonrisa chispeante y picuda,  en vez de ese brillo bajo las pestañas que tanto menciona. Él me contesta que acaso sea la combinación de ambas partes de tu rostro, y yo le doy la razón, si claro, evidentemente, y esos hombritos desnudos y estrechos que mueve al sonreír. Pero él sigue dándole vueltas al tema, como tratando de sacar de la chaqueta un cartabón con el que medir los ángulos que forman las líneas maestras del recuerdo de tu cara, divertida y triste a la vez. Pero hombre, ¿porque no le dices claramente que te gusta tanto? Y me responde enfadado como un niño que se impacienta, que porque no le da la gana.¡Para qué contarle nada! ¿Te crees que no lo sabe? ¿Tú crees que con esos ojos no se dará cuenta de todo? Mi amigo es de cuando los españoles llevábamos capa. Tanto le impresionas, que no te lo sabe decir. Pero yo sí sé… Así que me burlo y le digo:
 
Pues entonces, amigo… Solo te queda escribir.

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