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Caprichosa

febrero 26, 2014 - Reflexiones

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En algún momento te enseñaron que por ser mujer se te consentiría todo, y pensaste además que lo que no te permitieran,  te lo permitirías tú misma. Así es como pasaste de ser una princesita caprichosa a una solitaria, antojadiza también, porque esas cosas se curan mal. Tener o no tener razón a ti te da igual. Tú no clasificas las cosas en ciertas o falsas, sino en “me molesta que me las digan” o no. Ser coherente, no te parece importante.  

Desde que recibiste aquel “conmigo no cuentes” que quiere decir en realidad, “me temo que te vas a quedar sola” aun no has entendido lo que te pasa. No tienes la culpa de ser así. Es muy duro, lo sé. No eres una solitaria más. Eres una modalidad especial. Te hicieron mucho daño de pequeña por no mostrarte cómo y por qué mantener un comportamiento consistente, y razonable aunque hubiera sido  en un grado mínimo. Aunque solo hubiese sido con la gente que quería estar a tu lado. Ahora te vas haciendo mayor y en realidad tú nunca quisiste estar así. Lo siento, niña, a mí me daría mucho miedo que tuviera parte de mi vida en sus manos una mujer como tú. De verdad, lo siento, pero no hay nada que pueda hacer por ti.


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