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Damocles

octubre 24, 2014 - Reflexiones

10440891_1495462624020113_4598773515387824034_nPuede que provoque cierta grima tener una espada de Damocles sobre la cabeza pendiendo de un pelo de crin de caballo. Yo creo que si no la atas muy alta, la espada solo te hará daño, pero no te matará. La imagen que infunde de verdad miedo es la de la guadaña o cualquier otra hoja afilada que vaya, no dirigida al cráneo, sino a la garganta. Si sientes un filo metálico bien agudo cerca de tu cuello, es cierto: no puedes disfrutar de los acordes de la cítara, ni de la umbrosa ribera, ni de las enramadas, ni de los céfiros.
Si el mundo que te rodea está demasiado afilado, lo mejor que puedes hacer es hablar con alguien de tu confianza. Si ya te has dado cuenta de que no hay nadie que te sirva, bien sea porque no tienen la amistad que tú querrías, o porque nada pueden hacer por ti, entonces opta por meditar o por hacer ejercicio. Si ya has comprobado que eso te suaviza la angustia pero no resuelve tus problemas… entonces, ¿qué te queda? Cortarte la piel de los dedos con solo rozar el borde de la guillotina para confirmar que, en cualquier momento, los puede hacer rodar por los suelos a la vez que a tu cabeza.

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