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BUENAS NOCHES, DUELE EL SUEÑO (de “El abrigo de banquero”)

mayo 14, 2015 - buenas noches
BUENAS NOCHES, DUELE EL SUEÑO (de “El abrigo de banquero”)

El sueño me hiere esta noche. Se resienten algunos recovecos en los sesos, por el cansancio y la falta de horas de dormir. He estado apunto de escribirte que el sueño me dolía y que tu ausencia también. Pero no quiero entrar en este tipo actitudes de exaltación de la melancolía. Hace demasiado calor. El cerebro no funciona bien así, y con alcohol tampoco. He estado tentado de adornarme esta noche con una prosa más alambicada, y redicha, demostrarte mis habilidades, si las hubiera… Pero dar volteretas, como aprendí bien de pequeño, no me servirá para conquistar más que el ridículo. Tampoco la sinceridad es útil y por eso no voy a hacer más exhibición de mis penas, porque yo no necesito llegar a tu corazón, sino quedarme con él. Permanecer en él, hasta que te mueras. No te daré más oportunidades de que arrugues mis males como un folio mal escrito. Lo mejor será fumar y dar sorbos a mi copa. Aunque no me encuentre contigo, sé que, al menos,  estoy tropezando con aquel que tenía veinte años. Todavía soñador. Todavía loco…

La diferencia es que ahora puedo vivir sin pensar en ti. Y sin penar por ti. Quiero decir, en general, puedo poner tus recuerdo al margen, y quiero aclarar lo de “en general”, porque en este momento no. Ahora mismo es totalmente imposible. Ahora mi mente sólo se ocupa de desentrañar tus misterios. Trato de no lanzarme a marcar tu número de teléfono. En este instante, sostengo una copa corta, seca y fuerte en mis manos y te hago un homenaje pensativo, viendo como el humo de tabaco se diluye en el aire y mis neuronas también, en un intento desaforado de sentir que estás aquí. Estoy absorto en encontrar la piezas de ti que me faltan para poder comprenderte. Algo que, no sé porqué, pienso que se haya enredado en tu melena y en el brillo de tus ojo, que como esta copa, me queman un poco, pero me producen un deleite especial.

Pero pronto me dormiré y mañana, las heridas que hoy me estoy lamiendo, habrán dejado de existir.

Buenas noches.

tallerderelatos@gmail.com

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