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La vecina del segundo, quinta puerta.

abril 8, 2014 - Relatos

Por cierto: todo esto coincidió con la tarde en la que me encontré, al llegar a casa, una nota bajo la puerta: era de la chica del segundo quinta puerta diciéndome que era yo el primer vecino normal que había conocido en los dos años que llevaba viviendo en aquel edificio de locos y que sin duda también era el único al que se arriesgaría a “pedirle un favor, tal como que le regase las macetas”. Yo que había sido educado en un colegio de curas en donde se me había explicado la reproducción sexual con una grabación de canciones e himnos a la Virgen María, ejemplo de pureza para todos, y con unos folios que no hablaban más que de semillas y de tiestos, no dudé en interpretar el mensaje de la chica como una traición del subconsciente. Lo celebré con una sonora carcajada. Madrid, la ciudad de la movida, albergaba sin duda muchos corazones solitarios y muchas macetas sin regar.

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