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La vía racional (fragmento)

febrero 26, 2014 - Fantasías y ensoñaciones

Y por eso de la vía racional, y porque cuando me tomo una caña se me suelta la lengua y me convierto en un pedante increíble, una noche en la que lo estábamos pasando francamente bien, empecé a contarle mis mejores frases. Las que más me gustan a mí, no sé si a alguien más le gustarán, pero a mí me entusiasman mis frases a partir de la primera caña o de la mitad. Me siento brillante, como tal me porto, y aquel día, tuve la suficiente claridad mental para comprender que por algún motivo, esa chica que para mí era tan deseable, estaba sola. Sí, así fue: de pronto, lo vi, lo vi. Lo vi claro. Estaba sola.  ¡Eso era! O no me dedicaría tanto tiempo.

Y mientras yo lo pensaba, ella se dio cuenta de que no me estaba enterando de lo que me decía y me preguntó, como tantas otras veces en las que me sorprendía distraído, si le estaba haciendo algún caso. Le dije que a ella sí, y mucho, aunque no a lo que me decía. Le confirmé que seguía queriendo ir a la cama con ella, y que jamás seríamos novios o algo así, que los dos lo sabíamos, por la enorme diferencia de edad. Que solo quería acostarme con ella, por que éramos muy buenos amigos en mi opinión  y que los dos por motivos distintos seguramente teníamos un importante déficit histórico de cariño. Ella parecía, como otras veces, no reaccionar, ni con sorpresa, ni con indignación, ni con molestia, ni con alegría, ni con pena, ni con nada. Ni siquiera de modo inexpresivo. Jamás he vuelto a ver una mujer que lleve estos asuntos como ella.554672_365652383546174_1389438564_n

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