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Qué mal que queda.

febrero 25, 2014 - Reflexiones

Ser falso no está bien. Suena elemental, puesto que lo enseñan en los parvularios, pero algunos creen que en el fondo, todos somos falsos y que serlo es una manifestación de la astucia. Yo creo que no. La falsedad es fruto de la impotencia, de la debilidad y del miedo. Buscas atajos porque no ves que te puedas conducir por los caminos correctos hasta donde pretendes llegar. Si te descubren lo normal es que pases vergüenza. Si no la pasas, lo cierto es que se te ve como a alguien ridículo. Hay que recuperar el valor de la verdad. Ser falso te convierte en un pobre miserable moviéndose con su afán de sobrevivir o de sobresalir. Me recuerda a un escarabajo pelotero amasando y transportando trabajosamente sus pelotillas de mierda.

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