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Traumas y tele

mayo 8, 2014 - Reflexiones

Las series norteamericanas están llegando a un nivel de calidad que no se encuentra en sus películas de cine.

Ayer vi Mentes Crimnales. Citaron a Adler con un excelente acierto en función del argumento de la historia. La cita es:

No sufrimos por nuestros traumas sino que los aprovechamos para nuestros fines.

Si esta cita te hace pensar en alguien o en ti mismo creo que esta búsqueda en google puede interesarte.

https://www.google.es/search?q=no+sufrimos+por+nuestros+traumas&rlz=1C1SAVU_enES554ES554&oq=no+sufrimos+&aqs=chrome.1.69i57j0l2j69i60j0l2.11443j0j4&sourceid=chrome&espv=210&es_sm=122&ie=UTF-8

Alfred Adler expresó esta idea de un modo más general y en cierto modo menos revelador que como la maneja la película, ya que se refería a la experiencia en general cuando usaba la palabra trauma. La experiencia nos crea dificultades y así aprendemos porque usamos la experiencia para alcanzar nuestros fines. Esto que parece obvio, sin embargo tiene una lectura referida a situaciones más extremas, que también hace Adler  y es la que interesa en la película, de modo que cuando le damos a la palabra trauma el sentido grave que se le da en la calle, la frase implica que el trauma te justifica o te potencia para la consecución de tus objetivos. Sirve de punto de apoyo.En el caso de la película de mentes criminales, el asesino recibe del guionista una gran comprensión y respeto, pero no se le exime de culpablidad.

Un negro que fue injustamente acusado de violación y posteriormente castrado por unos blancos cercanos al KKK, se convierte en un mutilador sistemático y asesino de sus verdugos años después. Es impresionante el respeto con el que se trata en la película al asesino, así como el modo en que se le muestra  al expectador que ese asesino,  aunque merece mucha más simpatía que sus víctimas, ha de pagar por su delito. La película maneja el suspense, la acción y la reflexión magistralmente, sin persecuciones de coches, ni casas que explotan, ni asesinos que se caen por las escaleras en el minuto final y se clavan el cuchillo de cocina.

Los americanos han creado una magnífica industria cultural televisiva que tiene toda mi admiración.

Las comedias televisivas españolas están basadas en una especie de neocostumbrismo zafio, de chistes vulgares, de sal bien gruesa y de personajes ramplones. En vez de ser héroes fuertes, inteligentes y guapos, nuestros personajes favoritos son disparatados, ridículos y penosos. No son como la gente de la calle, que es lo que se argumenta a su favor. Son la caricatura de lo más mediocre de la calle. Y las historias son absolutamente intrascendentes. Las series norteamericanas nos demuestras que se puede llegar a las masas ofreciendo actores que gesticulan poco y transmiten mucho, Con unos guiones que hablan de personajes adultos, profesionales, inteligentes, y de gran interés. Cuentan historias que no están exentas de complejidad y motivos para la reflexión mucho más que los guiones que los propios norteamericanos hacen para el cine, como decía al principio.

España y el resto del mundo Iberoamericano deberíamos pensar un poco al respecto.

Murieron Florinda Chico, y Jose Luis López Vazquez y otros muchos en la cultura española. Respeto y comprendo que algunos sigan la estela de sus películas. Pero tiene que haber más gente, empezando por los productores, interesados en hacer otro tipo de cosas.

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